La Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Encarnación (Cacise) ha hecho resonar su voz enérgicamente tras la reciente aprobación automática de la ordenanza que habilita sanciones para infractores del Servicio de Estacionamiento Medido (SEM). Este nuevo panorama regulateo ha encendido las alarmas entre comerciantes, quienes consideran que estas medidas amenazan la esencia económica de la ciudad.
Conrado Kiener, presidente de Cacise, anunció que se llevará a cabo una reunión de urgencia para manifestar el rechazo contundente a la aplicación de sanciones. Kiener argumentó que el sistema aún tiene falencias que deben ser atendidas antes de imponer multas. “Siempre nos mostramos contrarios al cobro de multas cuando había muchos huecos en el servicio”, aseguró, subrayando la necesidad de una revisión exhaustiva.
La reglamentación, impulsada por el intendente Luis Yd a través de la resolución 8245/26, contempla el uso de cepos, grúas y multas por impago, fijando esta última en G. 25.000. Además, se establecieron nuevos horarios de cobro en diferentes áreas de la ciudad: el playón de la Playa San José operará de lunes a domingo de 10:00 a 00:00, el Paseo Gastronómico de 17:00 a 00:00, y otros sectores de 8:00 a 13:00 y de 15:00 a 19:00.

La incertidumbre se incrementó cuando el intendente aseguró que las sanciones más severas no se implementarán hasta que se presente un nuevo proyecto que defina criterios de reincidencia. Sin embargo, esta declaración no ha calmado los ánimos entre los comerciantes, quienes temen que se frene la llegada de turistas y compradores justo en la crucial temporada alta.
Con ingresos estimados de G. 1.515 millones en 2025, de los cuales el 60% corresponde a la Municipalidad, el SEM, adjudicado al Consorcio Estacionamiento Sur, se ha mostrado como una fuente significativa de recursos. Sin embargo, los pequeños comerciantes insisten en que aplicar sanciones en este contexto podría asfixiar el circuito comercial y la feria municipal, pilares esenciales para la economía de Encarnación.
Las voces de protesta se hacen más fuertes, y la comunidad empresarial se prepara para movilizarse en defensa de su actividad. A medida que la situación se desarrolla, los comerciantes esperan que se escuchen sus preocupaciones y que se busque una solución que contemple el bienestar económico general de Encarnación. La lucha apenas comienza y la atención se centra en cómo se resolverá este conflicto que podría cambiar el rostro comercial de la ciudad.

