El consenso alcanzado en Ginebra establece por primera vez una definición común y plantea la necesidad de mantener una supervisión humana significativa sobre estos sistemas. En noviembre, los Estados deberán decidir si avanzan hacia la negociación de un tratado internacional.
Tras varios años de debates, cerca de 130 países alcanzaron este sábado un acuerdo preliminar en la ONU sobre un texto que define las armas autónomas, un primer paso antes de eventuales negociaciones de cara a un tratado internacional.

El desarrollo y el empleo de armas capaces de seleccionar objetivos y actuar contra ellos sin intervención humana están en pleno auge.
Dentro de la ONU, los países llevan más de una década debatiendo sobre las armas autónomas en el marco de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC).
«Buenas noticias desde Ginebra: 128 Estados han alcanzado un consenso dentro del GGE [Grupo de Expertos Gubernamentales] sobre los sistemas de armas letales autónomas (SALA)», anunció el sábado el ministro neerlandés de Relaciones Exteriores, Tom Berendsen, cuyo país preside las discusiones.
«Mientras la tecnología militar evoluciona rápidamente, esto marca una etapa importante en la regulación de estos sistemas», añadió en X.
Como otras organizaciones, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) exige que los Estados adopten «normas jurídicamente vinculantes que prohíban las armas autónomas imprevisibles y aquellas diseñadas y utilizadas» directamente contra personas, y también que regulen «el diseño y el uso de todas las demás armas autónomas».


