Organizaciones de aficionados de fútbol de Europa han presentado una queja formal ante la Comisión Europea cuestionando los elevados costos de las entradas para la próxima Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá.
Los grupos, liderados por Football Supporters Europe (FSE) y acompañados por Euroconsumers, consideran que los valores establecidos por la FIFA son excesivos y excluyentes para el fanático promedio, especialmente en las fases decisivas del torneo.

Según los denunciantes, el sistema de comercialización aplicado por el máximo organismo del fútbol mundial —incluyendo prácticas como la venta dinámica de boletos, donde los precios se ajustan según la demanda— ha generado una escalada de costos que, en algunos casos, alcanza cifras muy por encima de eventos anteriores del mismo tipo.
Uno de los puntos más críticos de la queja es el elevado precio de las entradas para la final del Mundial, que según diversas estimaciones puede superar los 4 000 dólares estadounidenses, lo que representa un salto considerable en comparación con torneos precedentes.
Además de los altos costos, los grupos de aficionados también han señalado prácticas que consideran poco transparentes, como la falta de claridad en los mecanismos de venta y la distribución de boletos, lo que dificultaría el acceso equitativo a los mismos.
La denuncia indica que tales políticas no solo perjudican a los seguidores comunes, sino que también pueden ir en contra de los principios de protección del consumidor que busca garantizar la Unión Europea, al restringir artificialmente el acceso a uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
Por su parte, la FIFA ha defendido históricamente sus estrategias de precio argumentando que los ingresos ayudan a financiar el desarrollo del fútbol en todo el mundo y que la introducción de mecanismos como la venta dinámica responde a prácticas de mercado actuales, aunque sin compensar las críticas de los aficionados.

