Estados Unidos lanzó durante la madrugada del miércoles una serie de ataques aéreos contra objetivos militares en Irán, después de acusar a Teherán de estar detrás de la caída de un helicóptero de combate Apache estadounidense en las proximidades del estrecho de Ormuz. La escalada ha provocado una nueva oleada de represalias iraníes y aumentó la incertidumbre sobre los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto regional.

Según el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), los bombardeos tuvieron como objetivo sistemas de Defensa aérea, centros de control terrestre y radares de vigilancia iraníes. Las autoridades iraníes confirmaron impactos en las zonas de Bandar Abbas y la isla de Qeshm, aunque no ofrecieron detalles sobre los daños ocasionados.
Washington calificó la operación como una respuesta «proporcional» a recientes ataques contra fuerzas estadounidenses y embarcaciones comerciales que transitan por las aguas de la región.


